Llevo bolsa de ostomía. Y ¿ahora qué?
Una de las preguntas más habituales entre las personas recién ostomizadas es:
¿Y ahora qué?
¿Con la bolsa no podré hacer nada de lo que hacía? Esto no es del todo cierto, con la bolsa se puede hacer de todo, porque las limitaciones no están en la bolsa, están en nuestra mente.
¿Qué es eso de llevar bolsa?
Las personas que sufren alguna disfunción, trastorno o enfermedad en su aparato digestivo o urinario (o en ocasiones en ambos) y les impide eliminar la orina o las heces por los cauces habituales, es necesario hacer una derivación quirúrgica del órgano afectado.
Esto conlleva que el intestino y/o las vías urinarias tienen su salida en el abdomen y para recoger las heces o la orina, llevan adherido una bolsa de recogida.
A este trocito de intestino que se asoma en el abdomen le llamamos ESTOMA y a todo el sistema con bolsa incluida, OSTOMÍA.
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ESTOMA -
OSTOMIZADO -
OSTOMIZADA
Mostramos lo que es un estoma y una ostomía
De entrada, como cualquier cambio en la vida, hay dificultad en afrontarlo, negación, tristeza, rabia hasta llegar a la aceptación.
Es entonces cuando desaparecen los miedos y las limitaciones y donde todo es posible.
¿Con una ostomía, se puede llegar a normalizar la vida?
Con el asesoramiento profesional por parte de la enfermera estomaterapeuta todo es posible. Este asesoramiento debe ser antes, durante y después de la cirugía. Este seguimiento permite recuperar el día a día: ir a la piscina, a la playa, ir al gimnasio, correr…
¿Por qué, entonces, hay tantas dificultades?
Está claro que existe un gran desconocimiento, tanto a nivel social como, en ocasiones, incluso en el ámbito profesional, sobre lo que implica vivir con una ostomía.
Las personas ostomizadas hacen pipí y caca como tú y como yo, pero en un recipiente distinto. Por ello, necesitan disponer de baños públicos asequibles y adaptados para cambiar sus bolsas o poder acceder a los baños de bares o cafeterías sin necesidad de pedir una consumición.
Y es que en nuestra sociedad todo lo relacionado con la caca y el pipí no vende, es el chiste fácil, o sencillamente es un tema tabú.
Cuando somos pequeños, hacemos una fiesta por el primer pipí o caca en el orinal. Pero en cuanto adquirimos el control de esfínteres, se acaba la celebración. A partir de entonces, hablar de pedos, pipís o cacas pasa a considerarse de mala educación.
A partir de entonces todo aquel que tiene dificultades digestivas y/o urinarias que lo viva en silencio.
La realidad de una persona ostomizada
Ela nos aporta su testimonio como persona ostomizada.
¡Ha llegado el momento de visibilizar a las personas que llevamos una ostomía!
Hay que conseguir sensibilizar que llevar bolsa no es una enfermedad sino una discapacidad orgánica y funcional que sigue siendo invisible para la sociedad.
Las personas ostomizadas no somos diferentes a las demás. Mostramos nuestra bolsa con orgullo, porque gracias a ella seguimos aquí: nos ha salvado la vida y nos la sigue dando cada día.
Demostrar al mundo que las limitaciones no están en la bolsa sino en la inseguridad, a veces, de salir a la calle. Nuestra inseguridad viene de la necesidad de disponer de baños accesibles y adaptados para vaciar y/o cambiar la bolsa.
Estamos cansados de pedir favores para poder acceder a un baño cuando tenemos una urgencia.
Si el mundo estuviera cubierto de aseos seríamos muchos más felices y tendríamos más confianza en nosotros mismos para llevar a cabo nuestras actividades de la vida diaria y ser libres.
Somos personas, como tú, como yo. Y sí, también hacemos pipí y caca… solo que, lo hacemos en una bolsa.

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