Llevo bolsa de Ostomía, y ¿ahora qué?

Una de las preguntas más habituales entre las personas recién ostomizadas es:

 

  • ¿Y ahora qué? Con la bolsa no podré hacer nada de lo que hacía…..

 

Y eso no es del todo cierto, con la bolsa se puede hacer de todo, porque las limitaciones no están en la bolsa, están en nuestra mente.

 

Y ¿qué es eso de llevar bolsa? 

 

Las personas que sufren alguna disfunción, trastorno o enfermedad en su aparato digestivo o urinario (o en ocasiones en ambos) y les impide eliminar la orina o las heces por los cauces habituales, es  necesario hacer una derivación quirúrgica del órgano afectado. 

 

Esto conlleva que el intestino y/o las vías urinarias tienen su salida en el abdomen y para recoger las heces o la orina, llevan adherido una bolsa de recogida.

 

A este trocito de intestino que se asoma en el abdomen le llamamos ESTOMA  y a todo el sistema con bolsa incluida, OSTOMÍA.

 

De entrada, como cualquier cambio en la vida, hay dificultad en afrontarlo, negación, tristeza, rabia hasta llegar a la aceptación.

Es entonces cuando desaparecen los miedos y las limitaciones y donde todo es posible.

 

¿Se puede llegar a normalizar la vida con una ostomía?

 

Con el asesoramiento profesional por parte de la enfermera estomaterapeuta todo es posible. Este asesoramiento debe ser antes, durante y después de la cirugía.

 

Este seguimiento permite recuperar el día a día; ir a la piscina, a la playa, ir al gimnasio, correr….

¿Por qué, entonces, hay tantas dificultades? pues está claro, hay un desconocimiento social, e incluso, a veces, profesional de lo que es llevar una ostomía.

 

Las personas ostomizadas hacen pipí y caca como tú y como yo, pero en un recipiente distinto. Por ello, necesitan disponer de baños públicos asequibles y adaptados para cambiar sus bolsas o poder acceder a los baños de bares o cafeterías sin necesidad de pedir una consumición.

 

Y es que en este país todo lo relacionado con la caca y el pipi no vende, es el chiste fácil , o sencillamente es un tema tabú. 

Cuando somos pequeños, hacemos las grandes fiestas al primer pipí o caca en el orinal, pero en cuanto hay control de esfínteres, se acabó la fiesta. Hablar de pedos,  pipis y cacas pasa a ser de mala educación.

 

Total, que entonces todo aquel que tiene dificultades digestivas y/o urinarias que lo viva en silencio.

m.facebook.com/laostomiadeEla

 

Ela nos aporta su testimonio como persona ostomizada.

 

«¡Pues no, ha llegado el momento de visibilizar a las personas que llevamos una ostomía!

Hay que conseguir sensibilizar que llevar bolsa no es una enfermedad sino una discapacidad orgánica y funcional que sigue siendo invisible para la Sociedad.

 

Las personas ostomizadas no somos distintas al resto y, por eso mostramos nuestra bolsa con orgullo porque ella ha sido y es la encargada de devolvernos la vida.

 

Demostrar al mundo que las limitaciones no están en la bolsa sino en la inseguridad, a veces,  de salir a la calle. Nuestra inseguridad viene de la necesidad de disponer de baños accesibles y adaptados para vaciar y/o cambiar la bolsa. 

 

Estamos cansados de pedir favores para poder acceder a un baño cuando tenemos una urgencia.

Si el mundo estuviera cubierto de aseos seríamos muchos más felices y tendríamos más confianza en nosotros mismos para llevar a cabo nuestras actividades de la vida diaria y ser libres.

 

Somos personas y, como tú y como yo, hacemos pipí y caca, dentro de una bolsa.»

 

 

Visibilizar que la ostomía no es una limitación para disfrutar de la vida
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